Traumatismos y Fracturas: Manual bomberos 2026

Primeros auxilios en traumatismos y fracturas

Manual de intervención: Protocolos asistenciales en lesiones traumatológicas

Índice de contenido:

  1. Traumatismos cráneo-cerebrales: Protocolo de valoración y soporte vital.
  2. Traumatismos torácicos: Lesiones que comprometen la mecánica respiratoria.
  3. Traumatismos abdominales: Criterios operativos ante hemorragias internas.
  4. Fracturas, luxaciones y esguinces: Clasificación general.
  5. Normas particulares de inmovilización según la zona anatómica.
  6. Tabla comparativa: Tipos de lesiones óseas y articulares.
  7. Test de examen oficial interactivo.

1. Traumatismos cráneo-cerebrales (TCE)

Los traumatismos cráneo-cerebrales se presentan con alta frecuencia en intervenciones asociadas a accidentes de tráfico, precipitaciones y colapsos estructurales. Debido al riesgo inminente de compromiso neurológico secundario, la rápida valoración y la correcta aplicación del soporte vital básico por parte del servicio de extinción y salvamento son determinantes para la supervivencia del paciente.

Ante la sospecha de un TCE, el personal interviniente debe priorizar la estabilización hemodinámica y la restricción del movimiento espinal. La conducta general y el orden de actuación protocolizado se estructuran bajo los siguientes criterios operativos:

  • Valoración del nivel de consciencia y constantes vitales: Evaluación continuada mediante estímulos verbales y dolorosos (escala de Glasgow), monitorizando de forma estricta el patrón respiratorio, la presencia de vómitos en proyectil y la emisión de fluidos por orificios naturales (otorragia o rinorrea).
  • Identificación de signos de alarma de riesgo vital: La progresión hacia estados de estupor o coma, junto con la presencia de anisocoria (pupilas de tamaño desigual), son indicadores críticos que exigen una evacuación inmediata y prioritaria.
  • Control y manejo de la vía aérea: Mantener al paciente en una posición adecuada que asegure la permeabilidad de la vía aérea. En caso de pacientes inconscientes que respiren y no requieran ventilación asistida, se valorará la posición lateral de seguridad (PLS) manteniendo la alineación del eje cervical, o decúbito supino bajo estricta vigilancia respiratoria si está inmovilizado.
  • Protección y manejo de lesiones externas: Cobertura de heridas abiertas mediante apósitos estériles simples, evitando ejercer presión directa sobre zonas con sospecha de fractura craneal hundida.
  • Evacuación a centros de atención especializada: Coordinación del traslado urgente hacia servicios hospitalarios con unidad de neurocirugía para el diagnóstico y tratamiento definitivo de las lesiones intraaxiales.

2. Traumatismos torácicos

Los traumatismos torácicos conllevan un riesgo elevado de comprometer la mecánica ventilatoria y la función cardiovascular. En el ámbito operativo de las oposiciones de bomberos, cobran especial relevancia dos entidades clínicas derivadas de estos impactos: las fracturas costales múltiples y las lesiones penetrantes de la pared torácica.

Fracturas costales y volet costal

La presencia de costillas fracturadas genera un dolor extremadamente intenso que limita de forma refleja los movimientos respiratorios del paciente. Existe el peligro latente de que los extremos óseos astillados produzcan una laceración directa sobre el parénquima pulmonar o los vasos intercostales, provocando un agravamiento severo del cuadro clínico por hemorragia interna.

Nota de actualización técnica: Históricamente se contemplaba la inmovilización del tórax mediante vendajes compresivos fuertes o tiras de esparadrapo. No obstante, los protocolos sanitarios de emergencia actuales restringen esta práctica de forma general, ya que la restricción mecánica de la caja torácica reduce drásticamente el volumen corriente pulmonar e incrementa de forma crítica el riesgo de hipoxia y atelectasias.

Identificación y manejo del neumotórax abierto

El desarrollo de un neumotórax (presencia de aire en el espacio virtual de la cavidad pleural) puede originarse de forma interna a través de un pulmón lacerado, o bien de forma externa mediante una herida abierta en la pared del tórax (herida soplante). Ante estos escenarios, el protocolo asistencial básico establece:

  • Sellado oclusivo parcial (Neumotórax abierto): Ante una herida penetrante soplante, se debe proceder al cierre inmediato de la pared torácica empleando gasas vaselinadas y esparadrapo en formato de parche de tres puntos (válvula unidireccional). Esto impide la entrada de aire exterior durante la inspiración y permite su escape durante la espiración, evitando que evolucione hacia un neumotórax a tensión.
  • Posicionamiento del paciente: Se debe colocar a la víctima en posición fowler o semiincorporada (dorso elevado a 45 grados). Esta postura optimiza la excursión diafragmática y mejora notablemente la dinámica respiratoria, siempre y cuando no coexistan signos clínicos de shock hemodinámico o sospecha firme de lesión espinal.
  • Soporte ventilatorio asistido: En caso de parada respiratoria o hipoventilación severa, se iniciarán maniobras de ventilación artificial con presión positiva (utilizando balón de reanimación con reservorio conectado a fuente de oxígeno al 100%).
  • Evacuación inmediata: Coordinar con los servicios médicos el traslado prioritario y en posición correcta hacia un centro útil con capacidad quirúrgica y de drenaje torácico.

3. Traumatismos abdominales

Los traumatismos abdominales representan una de las principales causas de muerte evitable en el paciente politraumatizado debido a las hemorragias internas ocultas. El personal de bomberos debe saber identificar tanto los signos de shock hipovolémico como el manejo correcto de las lesiones abiertas con exposición de vísceras.

Protocolo asistencial y posición de relajación abdominal

Ante un traumatismo cerrado de abdomen, la víctima debe colocarse inmediatamente en decúbito supino con las rodillas flexionadas (posición de relajación abdominal). Para mantener esta postura, se puede situar una manta enrollada o un cojín bajo los huecos poplíteos. Esta maniobra destensa la musculatura de la pared abdominal, disminuye la presión intraabdominal y alivia parcialmente el dolor de la víctima.

Es de vital importancia mantener al paciente debidamente abrigado para prevenir la tríada de la muerte (hipotermia, acidosis y coagulopatía) y realizar una monitorización continua de los signos clínicos del shock. El traslado urgente a un centro hospitalario con capacidad quirúrgica es prioritario.

⚠️ Concepto Crítico de Oposición - Manejo de la Evisceración Abdominal:

Si el traumatismo es abierto y se produce una evisceración (salida de asas intestinales u otros órganos al exterior), existen tres reglas de oro fijas que los tribunales de examen penalicen severamente si se incumplen:

  • Prohibición de reintroducción: Nunca, bajo ninguna circunstancia, se deben intentar introducir las vísceras expuestas de nuevo en la cavidad abdominal.
  • Cura húmeda y estéril: Los órganos expuestos deben cubrirse con apósitos, gasas o paños estériles (o lo más limpios posible) obligatoriamente humedecidos con solución salina (suero fisiológico) templada para evitar la desecación y la necrosis celular, aplicando un vendaje muy ligero sin compresión.
  • Ayuno absoluto: Se prohíbe de forma taxativa la administración por vía oral de cualquier tipo de alimento, agua o medicación debido al riesgo inminente de cirugía e intubación endotraqueal.

El síndrome de abdomen agudo en emergencias

Se define como abdomen agudo a un cuadro clínico de instauración brusca caracterizado por un dolor abdominal intenso, acompañado frecuentemente de rigidez muscular en la pared del vientre (abdomen en tabla), náuseas, vómitos y afectación del estado general.

Sus etiologías son diversas y abarcan procesos inflamatorios u obstructivos agudos como la apendicitis, la peritonitis por perforación de víscera hueca o cólicos biliares. Ante este cuadro, la pauta de actuación del bombero se basa en la máxima prudencia: reposo absoluto en posición horizontal, control estricto de constantes vitales, prohibición absoluta de ingesta de líquidos o sólidos y transferencia inmediata al escalón médico.

4. Fracturas, luxaciones y esguinces: Clasificación general

El conocimiento preciso de las lesiones traumatológicas del sistema musculoesquelético es un pilar fundamental en los temarios específicos de oposición. El personal interviniente debe diferenciar con exactitud la naturaleza de cada lesión para aplicar las técnicas de primeros auxilios adecuadas.

Diferenciación técnica: Luxación, esguince y fractura

A nivel de examen, las definiciones oficiales se estructuran bajo los siguientes criterios normativos:

  • Luxación: Pérdida permanente de la relación anatómica de las superficies articulares de los huesos que forman una articulación, provocando deformidad manifiesta e incapacidad funcional funcional. Si el desplazamiento de las caras articulares es solo parcial o momentáneo, técnicamente se denomina subluxación.
  • Esguince: Lesión ligamentosa producida por un movimiento forzado que sobrepasa los límites fisiológicos de la articulación. Su gravedad varía desde una simple distensión o estiramiento (grado I), hasta la rotura parcial (grado II) o la solución de continuidad total del ligamento (grado III).
  • Fractura: Pérdida de continuidad ósea que interrumpe la uniformidad estructural normal de un hueso. Su clasificación principal divide las fracturas en cerradas (la piel permanece íntegra) y abiertas o expuestas (existe una herida que comunica el foco de fractura con el medio exterior, incrementando de forma crítica el riesgo de infección u osteomielitis).

Clasificación estructural de las fracturas para test de examen

Según la morfología, el trazo y la afectación ósea, las fracturas se catalogan en las siguientes tipologías:

  • Incompletas (Fisuras): El trazo de fractura no afecta a todo el espesor del hueso.
  • Completas: La pérdida de continuidad afecta a toda la sección del hueso, pudiendo presentarse con o sin desviación de los fragmentos óseos.
  • Únicas o múltiples: Afectación aislada de un solo foco óseo o compromiso simultáneo de múltiples estructuras óseas.
  • Articulares: El trazo de la fractura se extiende hasta el interior de la superficie articular de los huesos comprometidos.
  • Conminutas: El hueso se fractura fragmentándose en múltiples astillas o segmentos óseos de menor tamaño.

La conducta general de actuación ante cualquier sospecha de fractura o lesión articular severa prohíbe de forma taxativa movilizar a la víctima del lugar del accidente, salvo que exista una situación de peligro inminente para su vida o la del personal rescatador (extracción de emergencia). Asimismo, se debe restringir por completo cualquier manipulación o intento de alineación de las extremidades afectadas antes de su correcta inmovilización periférica.

5. Normas particulares de inmovilización y manejo traumatológico

La intervención del bombero ante un paciente traumatizado exige una evaluación sistemática previa a cualquier maniobra de movilización. El reconocimiento general debe identificar de forma precoz los signos clínicos cardinales de las fracturas: dolor localizado, deformidad manifiesta, tumefacción, equimosis, impotencia funcional y la presencia de crepitación ósea o chasquidos.

Criterios técnicos para la inmovilización de extremidades

Para garantizar un aislamiento mecánico eficaz del foco de fractura empleando material oficial (férulas de vacío, neumáticas, colchón de vacío) o medios de fortuna, se deben aplicar de forma estricta las siguientes normas de inmovilización:

  • Bloqueo de articulaciones contiguas: La férula utilizada debe poseer la longitud suficiente para inmovilizar de forma absoluta las dos articulaciones más próximas al foco de la lesión (tanto la articulación proximal como la distal).
  • Acolchado de eminencias óseas: Es obligatorio disponer de almohadillas o algodón en los extremos de las férulas y sobre las protuberancias anatómicas para evitar lesiones por presión.
  • Prohibición de reducción: Queda terminantemente prohibido intentar reducir la fractura o traccionar de forma agresiva para corregir la deformación anatómica en el entorno prehospitalario.
  • Fijación exterior del sistema: Las ataduras, vendas o lazos de sujeción de la férula deben distribuirse uniformemente sin ejercer presión directa sobre el foco exacto de la fractura, posicionando los nudos siempre sobre la estructura rígida de la férula.
  • Mantenimiento de la extremidad afectada: Todas las maniobras de colocación de bandas de fijación deben realizarse manteniendo el miembro afectado en reposo, evitando movimientos angulares o rotacionales que puedan seccionar estructuras vasculares o nerviosas periféricas.

🚨 Concepto Crítico de Oposición - Control Cervical Avanzado:

Ante la sospecha firme de una fractura de la columna vertebral o lesión cervical, se debe aplicar el protocolo de restricción del movimiento espinal:

Un rescatador debe situarse obligatoriamente a la cabeza del herido para realizar una fijación manual bimanual neutra, manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco alineado de forma constante (alineación axial). El paciente debe ser movilizado en bloque e instalado preferentemente sobre un colchón de vacío o tablero espinal rígido con sus correspondientes inmovilizadores laterales (damas de elche) y collarín cervical homologado, realizando el traslado en decúbito supino estricto hacia la ambulancia.

Profilaxis del shock hipovolémico y neurogénico

El desarrollo del shock es una complicación crítica en fracturas de grandes huesos (como fémur o pelvis) debido al volumen de sangre oculto que pueden albergar. La prevención se basa en el control estricto del aislamiento térmico mediante manta aluminizada, la monitorización constante de la permeabilidad de la vía aérea frente al riesgo de emesis y el transporte urgente en decúbito supino con monitorización respiratoria continua.

6. Normas particulares de inmovilización según la región anatómica

Además de las directrices generales, existen protocolos específicos condicionados por la localización del foco de fractura. Los tribunales de examen evalúan con el máximo rigor las maniobras destinadas a proteger el eje axial y las grandes estructuras óseas.

6.1 Fracturas maxilofaciales

Las fracturas en la región de la cara conllevan un riesgo crítico de obstrucción de la vía aérea debido a la acumulación de sangre, secreciones o desprendimiento de fragmentos óseos. La prioridad operativa es asegurar la permeabilidad respiratoria mediante aspiración o control postural.

En caso de fractura aislada del maxilar inferior (mandíbula) con desplazamiento, se puede realizar una inmovilización provisional mediante un vendaje mentoniano suave de soporte (formato barboquejo) acoplado al vértice de la cabeza, impidiendo el balanceo óseo antes del traslado urgente.

6.2 Fracturas de la columna vertebral y manejo del raquis

Ante cualquier sospecha de fractura vertebral, la prioridad absoluta es evitar movimientos de flexión, extensión o rotación que puedan seccionar o comprimir la médula espinal. Un mal manejo prehospitalario puede convertir una lesión ósea estable en una parálisis irreversible irreversible (tetraplejia o paraplejia).

  • Inmovilización cervical estándar: Colocación inmediata de un collarín cervical rígido homologado que restrinja los movimientos de la cabeza, manteniendo el mentón y el occipital bloqueados.
  • Uso de dispositivos de estricación: En rescates vehiculares o espacios confinados, se aplicará obligatoriamente el chaleco de estricación o dispositivo tipo Kendrick (antiguamente referenciado en manuales clásicos como fernoquet) para empaquetar el bloque cabeza-cuello-tronco antes de extraer a la víctima.
  • Tracción y alineación axial: Un interviniente debe colocarse de forma exclusiva a la cabeza de la víctima, ejerciendo una ligera tracción continua en el eje del cuerpo, manteniendo la posición anatómica neutra durante todo el proceso de transferencia al colchón de vacío.

6.3 Fracturas de pelvis y riesgo hemodinámico

La fractura de pelvis se cataloga como una urgencia de alta prioridad en el entorno de rescate debido al gran volumen de sangrado interno que puede acumularse en el espacio retroperitoneal. Su manejo se equipara formalmente al de una fractura de columna en cuanto a la restricción absoluta de movimientos.

Para aliviar la tensión muscular sobre el anillo pélvico, se colocará al herido con las rodillas ligeramente flexionadas sustentadas sobre cojines o mantas enrolladas. En el entorno operativo actual de bomberos, el protocolo estándar exige el uso de fajas pélvicas de compresión circunferencial o inmovilizadores dinámicos de pelvis antes del empaquetado final de la víctima en el tablero espinal o colchón de vacío.

6.4 Fracturas en miembros inferiores (Pierna y Fémur)

La inmovilización de las extremidades inferiores requiere bloquear las articulaciones proximal y distal para asegurar el foco de fractura. Si se utilizan férulas rígidas convencionales o medios de fortuna (entablillados), se deben aplicar los siguientes criterios de extensión geométrica:

  • Fractura de pierna (Tibia y Peroné): Se disponen dos férulas (interna y externa) que deben extenderse obligatoriamente como mínimo desde el pie hasta la mitad del muslo, impidiendo por completo la flexión de la rodilla.
  • Fractura de muslo (Fémur): La férula interna debe abarcar desde el pie hasta la ingle, mientras que la férula externa se extenderá desde el pie hasta la cresta ilíaca (cintura), impidiendo que el paciente pueda incorporarse o sentarse.
  • Técnica de vendaje y almohadillado: Las bandas o lazos de fijación se deslizan aprovechando los huecos anatómicos naturales (tobillos y corva de la rodilla) sin levantar el miembro. Las férulas deben estar correctamente almohadilladas en las zonas de deformación y eminencias óseas.
  • Posición anatómica del pie: Tras retirar el calzado con suavidad (salvo en la excepción de aplastamiento), el tobillo se debe posicionar en ángulo recto (90 grados) respecto a la pierna, fijándolo mediante un vendaje en ocho para evitar rotaciones.
  • Control neurovascular periférico: Los nudos de fijación se ejecutan siempre sobre la férula externa. Deben estar firmes pero sin un exceso de presión que comprometa el retorno venoso o arterial. Es obligatorio monitorizar que el pie no se muestre frío, pálido o cianótico (amoratado).

⚠️ Regla Especial de Examen - Traumatismos por Aplastamiento de Pie:

En los supuestos de síndrome de aplastamiento o trauma severo en el pie, el protocolo cambia: se deben aflojar las fijaciones o cordones del calzado para permitir la expansión por inflamación, pero nunca se debe retirar el zapato en el entorno prehospitalario, ya que este actúa como un contenedor mecánico que contiene la hemorragia y evita la desestructuración de las articulaciones del tarso. Se inmovilizará y almohadillará respetando estrictamente la posición que presente la extremidad.

6.5 Fracturas en miembros superiores (Brazo, Codo y Antebrazo)

La inmovilización de las extremidades superiores busca neutralizar las fuerzas de rotación y flexión. Salvo contraindicación específica, la posición anatómica funcional de referencia requiere mantener el codo en un ángulo recto de 90 grados apoyado sobre un cabestrillo.

  • Fractura de brazo (Húmero): Ante la ausencia de férulas formales, el propio tórax del paciente sirve como soporte rígido (férula natural). Se acolcha la zona axilar y lateral del pecho, se instala un cabestrillo para sostener el antebrazo y se fija mecánicamente todo el conjunto al tronco mediante un vendaje velpeau o bandas transversales.
  • Fractura de antebrazo (Radio y Cúbito): Se emplean dos férulas almohadilladas. La férula externa abarca desde el dorso de la mano hasta el codo, y la férula interna cubre desde la palma de la mano hasta el pliegue del codo. Es un criterio fijo de examen que el sistema debe permitir la movilidad libre de los dedos para evaluar su estado neurológico.
  • Traumatismos en la mano y dedos: El aplastamiento de mano se maneja posicionando el miembro sobre una palmeta rígida o tabla que sobrepase la articulación de la muñeca, protegiendo los dedos en una posición de reposo semiflexionada. Las fracturas de falanges individuales se aíslan mediante férulas digitales acopladas a un cabestrillo general.
  • Fractura de codo y articulaciones: Las lesiones articulares del codo rompen la norma general de los 90 grados. Deben inmovilizarse estrictamente en la posición que presente la extremidad (ya sea en extensión o flexión forzada), fijando el miembro al cuerpo mediante vendajes de fortuna sin forzar mecánicamente la articulación para evitar el compromiso de la arteria braquial.

Tras culminar cualquier procedimiento de fijación en el miembro superior, es obligatorio monitorizar el bloqueo neurovascular distal de forma constante. La presencia de dedos fríos, cianóticos (amoratados), entumecidos o la ausencia de pulso radial son indicadores críticos de una compresión excesiva, lo que obliga a aflojar los vendajes de forma inmediata.

6.6 Fracturas abiertas o expuestas: Complicaciones y manejo

Las fracturas abiertas se caracterizan por la pérdida de continuidad de los tejidos blandos (piel y músculos), lo que comunica de forma directa el foco de fractura con el medio exterior. Esta lesión puede originarse por el impacto mecánico externo o por el propio desplazamiento de los extremos óseos astillados desde el interior.

En el entorno vial y de rescate urbano, una manipulación negligente o una movilización sin inmovilización previa puede transformar una fractura cerrada en una abierta, agravando drásticamente el pronóstico del paciente.

⚠️ Concepto Crítico de Oposición - Criterio Clínico y Prioridad de Clasificación:

A efectos de triaje (triage) y priorización asistencial, una fractura abierta siempre se considera potencialmente infectada y clasificada como una urgencia médica grave debido al riesgo inminente de sepsis, osteomielitis o tétanos.

Un paciente con una fractura abierta ostenta de forma sistemática una prioridad de evacuación superior (mayor urgencia) respecto a un paciente con una fractura cerrada en la misma localización anatómica.

  • Higiene y protección local: Se debe cubrir inmediatamente la herida con un apósito o gasa estéril humedecida. Queda terminantemente prohibido palpar directamente el hueso expuesto, aplicar pomadas, medicamentos o soluciones antisépticas colorantes (como la povidona yodada) que puedan enmascarar el estado real de los tejidos en quirófano.
  • Prohibición de reintroducción ósea: Si los fragmentos del hueso asoman al exterior, nunca se debe intentar traccionar o manipular la extremidad para reintroducir el hueso dentro de la piel, limitándose a estabilizar el miembro en la posición encontrada.
  • Inmovilización periférica inmediata: Aplicación de sistemas de fijación mecánica (férulas de vacío o rígidas) aislándolas adecuadamente para no ejercer presiones focales sobre la zona de la herida abierta.
  • Profilaxis del shock y transferencia: Monitorización hemodinámica continua protegiendo al herido frente a la hipotermia mediante manta térmica. El traslado se realizará en decúbito supino estricto, con monitorización continua y de forma prioritaria hacia un centro útil con servicio de traumatología de urgencia.

7. Tabla comparativa: Clasificación de lesiones traumatológicas

Esta matriz de estudio resume las diferencias críticas entre las principales lesiones del sistema musculoesquelético que suelen ser objeto de preguntas trampa en los psicotécnicos y pruebas tipo test de oposición:

Tipo de Lesión Definición Técnica Oficial Criterio Operativo de Bomberos
Fractura Cerrada Pérdida de continuidad ósea donde la piel adyacente permanece completamente íntegra. Inmovilización bloqueando la articulación proximal y distal. Prohibido realizar reducciones.
Fractura Abierta Rotura ósea con solución de continuidad en tejidos blandos que comunica el foco con el exterior. Prioridad alta de triaje. Cubrir con apósito estéril húmedo. Nunca reintroducir fragmentos óseos.
Luxación Pérdida permanente de la relación anatómica de las caras articulares de una articulación. Inmovilizar estrictamente en la posición encontrada (especialmente en codo). No forzar la articulación.
Esguince Distensión, elongación o rotura (parcial/total) de los ligamentos de una articulación por movimiento forzado. Reposo, aplicación de frío local controlado y vendaje compresivo de sujeción sin comprometer el pulso distal.

📝 Simulacro de Examen: Actuación Sanitaria en Traumatismos y Fracturas

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