Las áreas de peligrosidad sísmica
Se consideran áreas de peligrosidad sísmica aquellas zonas geográficas que, según el registro histórico, se han visto afectadas por terremotos. También se incluyen las regiones donde se prevén seísmos de intensidad igual o superior al grado VI, delimitadas por su correspondiente línea isosista.
Distribución mundial de los terremotos
Los terremotos no ocurren de forma aleatoria. Existen regiones con una altísima actividad sísmica (como Chile o Japón) y otras donde la ocurrencia es prácticamente nula (como el Reino Unido o el desierto del Sahara).
La instalación de una red global de sismógrafos interconectados a lo largo del siglo XX ha permitido mapear con precisión los terremotos globales. Esto demuestra que su distribución no es casual, sino que sigue alineaciones tectónicas preferentes.
Teoría de la tectónica de placas
A partir de la década de 1960, tras la aceptación generalizada de la teoría de la tectónica de placas, se comprobó que la gran mayoría de los seísmos se concentran en las zonas de contacto entre las diferentes placas litosféricas.
Se denomina margen o borde de placa a aquellas regiones donde dos o más placas entran en contacto e interactúan. Esta dinámica genera una intensa actividad geológica que incluye vulcanismo, sismicidad, subsidencia y deformación tectónica de los materiales.
En la siguiente imagen se puede observar un ejemplo de cada uno de estos límites y su localización en zonas específicas de nuestro planeta.
La superficie de la Tierra está fragmentada en placas tectónicas que constituyen la capa rígida externa conocida como litosfera.
La litosfera terrestre se genera continuamente en las dorsales oceánicas y se destruye en las zonas de subducción. Debido a esta dinámica, la actividad sísmica y volcánica es residual en el interior de las placas, pero se vuelve extremadamente intensa en sus bordes o límites.
Tipos de contactos entre placas
- Borde transformante (contacto de deslizamiento o falla): Las placas se desplazan de manera horizontal en sentidos opuestos. El ejemplo más emblemático es la falla de San Andrés en California. En estos límites, los terremotos son predominantemente superficiales pero alcanzan magnitudes muy elevadas.
- Borde divergente (de extensión o constructivo): Corresponde a zonas donde las placas se separan y se genera nueva corteza oceánica a través de las dorsales. La sismicidad aquí suele manifestarse en forma de enjambres sísmicos de baja profundidad, sin registrarse por lo general terremotos de gran magnitud.
- Borde convergente (de subducción o destructivo): Regiones donde la litosfera se destruye al hundirse una placa por debajo de otra. Al ser un contacto sometido a gigantescas fuerzas de compresión, genera seísmos tanto superficiales como profundos. Aquí se registran los terremotos más potentes de la historia (como el de Valdivia, Chile, en 1960, con una magnitud de momento de 9,5). El Cinturón de Fuego del Pacífico está definido por este tipo de margen.
Cuando la corteza oceánica subduce bajo la corteza continental, da origen a un arco volcánico montañoso en el continente y a un prisma de acreción (acumulación masiva de sedimentos marinos estructurados en pliegues), lo que desata una actividad sísmica constante y destructiva.