4-1 Peligrosidad de las materias comburentes u oxidantes y peróxidos orgánicos

Curso mercancías peligrosas para bomberos

CURSO DE MERCANCÍAS PELIGROSAS PARA BOMBEROS


1. Características de peligrosidad de las materias comburentes

Las materias comburentes son sustancias orgánicas que contienen la estructura -O-O- bivalente y que se pueden considerar derivados del peróxido de hidrógeno, en la que uno o ambos átomos de hidrogeno ha quedado reemplazado por radicales orgánicos.

El peróxido de hidrógeno (H₂O₂) está compuesto por dos átomos de hidrógeno y dos de oxigeno, enlazados en una cadena H-O-O-H.

Los peróxido orgánicos son sustancias termalmente inestables que pueden descomponerse autoacelerada y exotérmicamente.

Aparte de esto, puede tener una o más de las siguientes propiedades:
  • descomponerse con explosión
  • quemarse rápidamente;
  • ser sensibles al impacto o a la fricción;
  • reaccionan sensiblemente con otras sustancias; afecta a la vista.


Riesgos especiales que entrañan los peróxidos orgánicos:

Los peróxidos orgánicos son susceptibles de descomposición exotérmica, que puede ser provocada por el calor, los contactos con impurezas (por ejemplo ácidos, compuestos de metales pesados, aminas) fricción o el impacto.
  • La velocidad de descomposición aumenta con la temperatura y varia según la formula del peróxido.
  • La descomposición puede producir emanaciones de gases o vapores nocivos o inflamables.
  • Algunos peróxido orgánicos se descomponen explotando, particularmente si están confinados. Muchos peróxido orgánicos arden violentamente.

Hay que evitar el contacto de los peróxido orgánicos con la vista. Algunos peróxidos orgánicos provocan graves lesiones en la cornea aun después de un rápido contacto.

Durante el transporte, los bultos o dispositivos unitarizados de carga que contengan peróxidos orgánicos deben de estar protegidos de los rayos directos del sol y separados de toda fuente de calor en áreas bien ventiladas no apiladas con otras mercancías.


Desensibilización de los peróxido orgánicos:

Para garantizar la seguridad durante el transporte y la manipulación, en muchos casos se desensibilizan los peróxido orgánicos mediante líquidos, o sólidos orgánicos, sólidos inorgánicos o agua. Para cada peróxido orgánico que necesita desensibilizadores se especifica cuando debe de usarse desensibilizador, así como el porcentaje requerido.

Los peróxidos orgánicos, son combustibles por si mismo, además de ser capaces de descomposición espontanea (inestabilidad) y, por tanto, poseen en si mismo todos los ingredientes para producir un incendio o una explosión.

El agua es el medio recomendado para extinguir los incendios de los peróxidos orgánicos. Los incendios de estas sustancias pueden provocar explosiones. La extinción manual debe de hacerse desde un lugar alejado para proteger a los bomberos de las explosiones.

Ejemplos de peróxidos orgánicos: Peróxido de butilo terciario, Peróxido de benzoilo, Ciclohexabona y muchos otros peróxidos de carácter orgánico.

Si la temperatura de ciertos peróxido orgánicos llega a ser superior a la normal en la forma en que está embalados/envasados, el peróxido de que se trate puede experimentar una descomposición autoacelerada, cuya violencia puede llegar a ser de carácter explosivo. para evitar este tipo de descomposición es preciso controlar la temperatura a la que se transportan ciertos peróxidos orgánicos.


Los riesgos principales de los peróxidos orgánicos son:

• Productos sólidos, líquidos o pastosos, térmicamente inestables.

El calor así como el contacto con productos químicos(incluso en muy pequeñas cantidades) o con otras sustancias produce su descomposición. Peligro de autoinflamación.

• Cuidado con los recipientes vacíos que contengan residuos

Producen daños a los ojos, irritan la piel y las vías respiratorias.

Arden con gran desprendimiento de calor y humo.

• Algunos peróxido orgánicos deben de ser transportados bajo refrigeración. Si se sobrepasa la temperatura prescrita se inicia su descomposición, llegando a producir una descomposición violenta.

• Peligro de autoinflamación y explosión.