Manual de bomberos: Salvamento y desescombro
1. Orden y prioridades del rescate
Ante la necesidad de rescatar a las víctimas de un derrumbamiento, los criterios tácticos y de seguridad determinarán el orden y las prioridades de la intervención.
Por norma general, se procederá en primer lugar al rescate de las víctimas que se encuentren en la superficie a medida que el equipo avanza. Carece de lógica táctica localizar a un herido y dejarlo desatendido para adentrarse en el escombro con el fin de buscar a otro; la prioridad operativa es asegurar y retirar a los afectados conforme se consolidan los accesos.
Una vez completado el triaje y salvamento en superficie, la segunda prioridad consistirá en rescatar a las personas semienterradas o ubicadas en espacios de difícil acceso. Finalmente, se procederá al rescate de las víctimas sepultadas tras su localización mediante los métodos de búsqueda técnica correspondientes.
2. Precauciones en el rescate
Aunque la intervención en estructuras colapsadas entraña un alto índice de peligro, es primordial minimizar los riesgos operativos adoptando las siguientes medidas de seguridad:
- Utilizar el equipamiento de protección individual (EPI) adecuado para trabajos de rescate urbano (USAR).
- Evaluar la solidez del suelo de forma progresiva con el pie antes de transferir todo el peso en el avance.
- Avanzar con cautela para no alterar el equilibrio inestable de los escombros, evitando así deslizamientos secundarios peligrosos para los rescatadores y las víctimas.
- Prohibir el tránsito individual por la zona afectada; se operará siempre en binomios a una distancia de 3 o 4 metros para garantizar que, ante un accidente, el compañero conozca la posición exacta y preste auxilio inmediato.
- Evitar trayectorias bajo elementos estructurales inestables que presenten riesgo inminente de desprendimiento o colapso.
- Asegurar al rescatador mediante una cuerda guía o línea de vida si debe introducirse en galerías o grietas. Esto evita la desorientación en el entramado de huecos y garantiza una rápida extracción en caso de emergencia.
- Evitar la retirada de cualquier elemento estructural que actúe como soporte de carga o apuntalamiento natural de los forjados para no desencadenar un colapso en cadena.
- Prever y mantener despejada una vía de escape en todo momento antes de adentrarse en el campo de escombros.
- Establecer la figura de vigías de seguridad en zonas críticas para monitorizar de forma visual y constante las estructuras inestables, alertando inmediatamente ante cualquier indicio de movimiento.
- Efectuar la remoción de escombros de forma estrictamente manual siempre que se sospeche la presencia de atrapados, transportando cada fragmento hacia el exterior para no sobrecargar el terreno inestable.
- Efectuar los apuntalamientos y apeos necesarios cuando se requiera abrir galerías entre forjados o consolidar restos estructurales comprometidos.
En la mayoría de los escenarios, el colapso del edificio genera riesgos secundarios críticos como tendidos eléctricos cortados (de baja o alta tensión), fugas de gas por rotura de redes de distribución, incendios o riesgos biológicos. Por ello, el responsable de la intervención (mando de la dotación) deberá evaluar el entorno y neutralizar estas amenazas antes de iniciar las labores de salvamento.