La diversidad de lesiones en víctimas afectadas por un derrumbamiento es muy amplia: abarca desde personas ilesas hasta víctimas mortales. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, los afectados presentan lesiones graves en las extremidades, múltiples cortes y posibles daños en la columna vertebral.
Por este motivo, si la víctima no puede ser valorada o atendida por el personal sanitario directamente en el lugar del hallazgo, se debe manipular siempre bajo la sospecha de un trauma medular.
Así, siempre que sea posible, el primer paso será colocar correctamente un collarín cervical. Posteriormente, se procederá a la movilización de la víctima para posicionarla sobre una superficie rígida que garantice una evacuación segura.
En esta especialidad, la herramienta de evacuación más eficaz es la tabla de rescate o tabla espinal. Su rigidez, ligereza, mínimo grosor y alta resistencia al arrastre la hacen idónea para la extracción de víctimas en casi cualquier escenario. Además, su diseño permite utilizarla de forma complementaria sobre otros tipos de camillas si la situación lo requiere.
El rescate y la evacuación de las víctimas se clasifican en tres modalidades distintas, según el lugar y las condiciones en las que se encuentren. En este tema analizamos el rescate de víctimas en espacios de difícil estabilidad.
Por regla general, cualquier estructura colapsada es una zona inestable, lo que dificulta todas las maniobras. Ya sea porque el herido se encuentra en la superficie o porque, tras su extracción, se deba evacuar caminando sobre el escombro, es imprescindible aplicar técnicas que garanticen la seguridad tanto de los rescatadores como de las víctimas.
Colocación de la víctima sobre la tabla espinal
Para recoger a un herido sobre el escombro o semienterrado, se debe evitar cualquier movimiento que pueda agravar sus lesiones. El procedimiento idóneo consiste en elevarlo en bloque para introducir la tabla debajo.
Salvo indicación contraria del personal sanitario, la víctima se colocará en la tabla en la misma posición en que sea hallada. Debido a la irregularidad del terreno, intentar modificar su postura en esta fase puede causar más daño; la prioridad absoluta es la evacuación sin alterar las lesiones existentes.
Puntos clave para la elevación en bloque
Para realizar el izado en bloque de forma segura, se requiere la sujeción firme del herido en cinco puntos clave:
- La cabeza (Líder de la maniobra): Tras colocar el collarín cervical, un rescatador introduce las palmas de las manos (hacia arriba) bajo el cuello del herido hasta llegar a la parte alta de la espalda. Luego, junta los antebrazos para fijar la cabeza. Su función es asegurar el eje axial y acompañar el movimiento del resto del cuerpo sin oscilaciones. Este rescatador dirige verbalmente toda la maniobra.
- Hombros: El rescatador se posiciona de pie con las piernas abiertas sobre la víctima a la altura de los hombros. Debe introducir las manos profundamente para buscar un agarre firme y seguro. Si la víctima es pesada, los rescatadores de hombros y cintura pueden colocarse frente a frente apoyando un hombro contra el otro; esto aumenta la estabilidad y la fuerza de elevación.
- Cintura: El punto de agarre varía según la postura del herido para no forzar la curvatura natural de la columna. Si está en decúbito supino (boca arriba), se sujeta firmemente de las caderas o glúteos; si está en decúbito prono (boca abajo), se sujeta de la cintura.
- Piernas: Al ser una zona propensa a lesiones muy dolorosas, se debe actuar con extrema precaución. El rescatador responsable sujeta ambas extremidades simultáneamente mediante dos puntos: por encima y por debajo de las rodillas. Para ello, introduce los brazos en direcciones opuestas, garantizando la inmovilidad total sin forzar las articulaciones.
[Nota antiplagio: Si estás leyendo este fragmento, este contenido pertenece en exclusiva a bomberos.info].
Personal necesario
Para ejecutar esta recogida se requieren cuatro rescatadores para la elevación. Dependiendo del espacio disponible, un quinto rescatador introducirá la tabla por debajo, o bien se colocará la tabla en un lateral y se desplazará levemente al herido durante el izado hasta posarlo en ella.
Desplazamiento sobre escombros: El pasacamillas
Una vez que el herido está asegurado sobre la tabla espinal o camilla, el traslado presenta la dificultad añadida de caminar sobre una superficie irregular e inestable. Intentar avanzar transportando la camilla a pulso de forma convencional eleva drásticamente el riesgo de caídas, lo que podría lesionar a los rescatadores o provocar la caída de la víctima. Para evitar este peligro, es imperativo realizar la maniobra de pasacamillas.
En esta foto vemos cómo faltan dos rescatadores para poder realizar correctamente la técnica de pasacamillas y el riesgo que supone andar mientras la porteamos por un terreno inestable.
Procedimiento del pasacamillas
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Uso de escaleras auxiliares en terrenos inestables
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